¿Por qué Human in the Loop?  Una marca creada desde los sentidos

Hay conceptos que en cuanto los escuchas por primera vez, hacen un clic inmediato en tu cabeza. De repente ponen palabras exactas a algo que llevas años haciendo y sintiendo.

Eso es exactamente lo que me ocurrió a comienzos de 2024. Estaba en Las Palmas de Gran Canaria. David Macías me había invitado a una sesión sobre el estado del arte de la IA. Esto sucedía dos años después del despliegue masivo de modelos de lenguaje de uso general, es decir, de la aparición de ChatGPT. 

Fue allí donde escuché por primera vez el término técnico Human in the Loop (HiTL). Un término que ya existía desde que las grandes empresas americanas empezaban a hacer machine learning, aprendizaje supervisado y big data allá por 2010. 

Durante esos años yo desarrollaba negocio en una empresa tecnológica Canaria, partner de Oracle y de SAP, dos de esos gigantes. Microsoft estaba en su proceso de reestructuración de producto (o sea, momentáneamente no estaba), mientras Google y Amazon iban a toda pastilla en la innovación de sus plataformas. El software como servicio ya era una realidad, y eso nos rompió a quienes ofrecíamos un modelo de negocio basado en la venta de licencias, con el que ganábamos mucho dinero, por cierto.

Hoy todos reconocemos que este cambio de la industria que iba de producto a servicio fue el que devolvió al centro de la conversación el valor de las personas: el talento de los creadores, promotores y vendedores de aplicaciones de software empresarial. 

A partir de ese momento, el sector tecnológico explotó y se hipermultiplicó, se crearon nuevas marcas, casi infinitas. Spotify ya había nacido, tenía 4 años. 

La necesidad de una co-inteligencia

He vivido el proceso de innovación en la industria tecnológica en primera persona: desde que las aplicaciones se construían en entornos físicos locales, servidores, “hierro” y estaban gobernados por ingenieros de sistemas y desarrolladores de software. Gente muy maja y de talento que muchas veces estaba ubicada en los sótanos de las empresas. Literal.  

En cada uno de esos proyectos, sin importar las siglas del software o el tamaño de la inversión, la lección siempre era la misma: ninguna arquitectura tecnológica funciona si las personas no confían en ella

Mis compañeros ingenieros siempre confiaban en ellas, porque eran especialistas super pro que diseñaban soluciones tecnológicas con rigor y cariño. Yo confiaba en ellas, porque confiaba en mis compañeros, pero también porque mi rol de negocio “veía” la innovación que se introducía en los procesos de las empresas. Pero a veces el usuario de negocio no confiaba… No porque el producto no fuera bueno, o porque no tuvieran la necesidad. En mi opinión no confiaba por tres motivos: 

  1. Muchas veces los usuarios de negocio no entendían el lenguaje técnico que se utilizaba (y se sigue utilizando… ) y si no comprendes un mensaje no puedes apenas interactuar, 
  2. Porque la mayoría de las veces se les dejaba fuera. Era un proyecto tecnológico. A negocio se le implicaba en la fase de análisis y en la de testing, es decir, cuando el proveedor ya estaba elegido, el diseño del proyecto definido, el contrato firmado y varios hitos de proyecto pagados, y
  3. Por falta de liderazgo. La transformación que supone que una empresa adopte (no implante), adopte una innovación es estratégica. Y la estrategia siempre está ligada al liderazgo, aunque la innovación no impacte en toda la organización y lo haga sólo a una parte de ella, es necesario que una persona guíe al equipo hacia las mejoras prometidas. 

Pues las tres cosas pasaban… y pasan. Y alguna más que yo no experimenté también, pero es posible que a ti sí te haya sucedido ; ) 

Otros proyectos estaban afinados de principio a fin. Muchos, afortunadamente, pues aquellos años en Canarias dieron forma a un ecosistema de innovación tecnológica que hoy es de primer nivel: Inerza, Atos, Contactel, Desic, Intelequia, IdecNet, Noray, Inventia, Singular Factory, SD3, Atlantis Technology, Sistemas de Datos, Open Canarias, Velorcios, Aida y tantas otras empresas que hicieron posible que se hayan creado cientos de ellas más. Hoy la mayoría son empresas exportadoras de talento y conocimiento por todo el mundo. Perdón si me dejo atrás a alguna de las pioneras, han pasado unos cuantos años…

La marca

Sí, definitivamente el modelo de negocio basado en servicios ha permitido que el conocimiento de las personas sea considerado la prioridad, y a este punto, ya no importa donde está: si en IT, en negocio, en personal externo, en las universidades… está en las personas, punto. 

Confieso que la visión que tengo hoy acerca de la aparición de inteligencia artificial de uso masivo es a veces contradictoria. Por un lado creo que estamos viviendo un momento expansivo que nos permite acceder a beneficios de otro nivel, pero por otro me preocupa la profundidad… y más cosas. 

Por eso he querido convertir este término en mi marca.      

Human in the Loop define desde los inicios de la IA un sistema colaborativo donde las máquinas procesan datos y la intervención humana define el resultado validando, corrigiendo, personalizando y tomando la decisión final de lo que queremos crear. 

Escribo este post el 22 de mayo de 2026, desde San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, en el local de Stefano. Suena “Help me” de Billy Branch, Lurrie Bell & the sons of blues.